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lunes, 15 de mayo de 2023

MEDICINA FLORAL EN EL CONTEXTO ACTUAL

 

MEDICINA FLORAL EN EL CONTEXTO ACTUAL
SU IMPORTANCIA EN LA PREVENCIÓN Y CURACIÓN DE ENFERMEDADES


“Por la gracia de Dios se ha descubierto que a Él le ha complacido conceder a todos los que sufren, un remedio para todas sus desgracias.

Estos remedios se encuentran entre ciertas hierbas curativos y plantas y árboles de la Naturaleza.

Además, a Él le ha complacido conceder estos remedios a la misma gente, porque su simplicidad hace que la gente pueda encontrar y preparar sus propias medicinas y pueda curarse a ella misma y a los demás de sus desgracias.

Y se comprobado que, por medio de estas hierbas divinas, no solo los enfermos recuperan la salud, sino que aportan alegría, felicidad, bondad y utilidad a la vida de todos aquellos que participan de su virtud curativa.

Ahora es necesario que aquellos que tengan conocimiento sobre estas hierbas, salgan y enseñen a todo el mundo cómo pueden utilizarlas”

Dr. Edward Bach

(Septiembre 1936, dos meses antes de su fallecimiento, y luego de haber completado el descubrimiento del primer sistema floral, conformado por 38 esencias, 37 a partir de flores y 1 a partir de agua de manantial curativo)

Comienzo este artículo con un escrito del Dr. Bach de 1936, es decir de hace 87 años, nada más y nada menos. Uno de sus últimos pensamientos y mensajes, dado que ya se encontraba gravemente enfermo, habiendo sobrevivido unos cuántos años a la estimación de supervivencia que la medicina tradicional le anunció.  Precisamente, la declaración de su enfermedad hizo que intensificara sus investigaciones acerca del origen emocional de las enfermedades, y descubriera el primer sistema floral que hoy llamamos “esencias florales de Bach”

Durante 40 años, esta maravillosa medicina permaneció semi oculta, realmente no hubo una expansión como la que ocurrió en la década del ´70, con el descubrimiento de los sistemas florales de California y de Bush.  Sabemos que el “40” es un número sagrado… el de la purificación, y no es casualidad que haya pasado ese tiempo, antes de que resurgiera con toda la fuerza y se elaboraran tantos otros sistemas, hasta la actualidad.

La medicina floral de Bach fue el descubrimiento de un ser humano que, junto con otros nacidos en la misma época, anunciaron con mucha antelación, el final de todo un sistema, que se había iniciado en la época de la Revolución Francesa, y dio origen a cambios socio-políticos-culturales-económicos y también científicos, estableciendo el Racionalismo, inicio del establecimiento de las llamadas “ciencias duras”.   Lo que sucedió hace 250 años, estuvo marcado por el tránsito de Plutón sobre Capricornio, que generó el derrumbamiento del sistema de vida anterior, e inició el sistema de vida que conocimos hasta hoy.

Desde 2008 Plutón ha recorrido Capricornio y aun está desarmando muchas estructuras, de la misma manera que sucedió en su anterior tránsito sobre este signo.  Para mayores datos, si bien ha ingresado en Acuario, se encuentra en estos meses, retrógrado, reingresando en Capricornio en el próximo mes de junio, y estableciéndose nuevamente en Acuario en enero 2024.  Vuelve a Capricornio a completar el trabajo de transformación en todos los niveles estructurales de todos los sectores de la sociedad y de cada uno de sus integrantes.

Esto significa que las ciencias duras van a dejar de existir tal como las conocemos, para ser reemplazadas por ciencias que incluyan al ser humano desde la perspectiva que ya hace casi 90 años, el Dr. Bach anunció.

Si las ciencias duras se transforman, la medicina deberá ser refundada. Porque lo que hoy conocemos como medicina alopática, se encuentra en total decadencia, y ha pasado a ser parte de un negocio gigantesco a través de los laboratorios medicinales.

Alguno se preguntará… “pero si existe la biodescodificación, la bioneuremoción, la medicina germánica…”  

Y les respondo: todas estas disciplinas en realidad, han aparecido en momentos de mucha decadencia, es decir, no hace tanto tiempo, y aunque han dado un paso adelante desde la alopatía que se enseña en las universidades, estamos contando con una medicina descubierta hace casi 100 años Y NO LA ESTAMOS UTILIZANDO EN TODAS SUS POSIBILIDADES.

Veamos algunos conceptos sobre estas disciplinas.

“La diferencia entre la biodescodificación y la bioneuroemoción es que mientras la primera utiliza una perspectiva únicamente biológica, la segunda se basa en un paradigma holístico que tiene en cuenta los múltiples factores que intervienen en el bienestar emocional y la salud”

“Toda enfermedad es una solución biológica a un conflicto emocional inconsciente, no resuelto. Descubrir, comprender y hacer consciente el código secreto del síntoma detiene la enfermedad hasta su total remisión”
Dr. Hamer

 “Muchos de nosotros, en un momento u otro, experimentaremos un conflicto y desarrollaremos una enfermedad, pero eso es una parte normal de la vida, no es algo tan malo”,
Dr. Hamer

Con el respeto que me merrecen todos estos investigadores, no puedo igualmente dejar de decir, que hay algo que deberemos aprender a esta altura de la evolución humana, y más aun, con el ingreso de Plutón en Acuario, tránsito que durará 20 años, y es que somos influenciados por la sociedad y el sistema al elaborar teorías y comprender hechos, a menos que nos animemos a incluir la relación con la naturaleza, el concepto de energía sutil y de espiritualidad.  En este caso, somos influenciados desde la época del inicio del Racionalismo, por la creencia de que todo lo podemos solucionar desde el nivel mental. Precisamente es lo que ha sobresalido dentro de la evolución de las ciencias duras, la mente racional.

Entonces estos, en principio, estas disciplinas surgidas desde no hace tanto tiempo, no dejan de apoyarse en la creencia de que, descubierta la causa, solo sabiendo (en el mejor de los casos), sobre el origen de un síntoma ó enfermedad, éstos se disipan.

Precisamente, si algo necesita de manera urgente, imperante, el conjunto de ciencias duras, es integrar la mente con la emoción, el cuerpo y aceptar el concepto de “energía sutil”, algo que los orientales conocen desde hace miles de años, pero que Occidente, a través del Racionalismo, negó.

Rudolf Steiner dijo que esto era necesario, lo relativo a Occidente, que él llamó “cultura europea” pero que, cumplido el ciclo, se debería integrar la mente racional a la mente intuitiva.

Precisamente es lo que hizo el Dr. Bach hace tantos años, y creo que es un momento sumamente importante, para retomar la filosofía de la medicina floral de Bach, sus fundamentos y principalmente, utilizarla como medicina de primera opción, porque la medicina floral atiende todo tipo de síntomas, desequilibrios, enfermedades, situaciones, etc, como único tratamiento ó como complemento si fuera necesario.

Que en este momento profesionales médicos solo mencionen la biodescodificación, ó la medicina germánica como opción de avanzada, realmente y estando en conocimiento de lo que todas ofrecen, no me parece suficiente.

¿Por qué no?  Porque, aunque se haya avanzado un paso hacia una visión más integradora, pregunto… ¿podemos afirmar que ante un esquema emocional-físico-energético-mental, es suficiente con conocer el origen de algo?  ¿Existe tanta diferencia entre esta creencia y lo que ofrece la psicología en general? ¿Estamos sabiendo que la psicología tradicional surgió a través de ese Racionalismo con forma de Revolución Industrial del S XIX?

Por todo lo comentado, animo a todos a tomar en serio la medicina floral, y ser testigos y testimonios vivientes de los cambios radicales que genera, cuando ustedes se comprometen con el tratamiento, a cargo de un terapeuta calificado.

En general puedo decir que es sumamente importante contar con esencias florales de varios sistemas, para que el tratamiento cumpla con los objetivos. No son suficientes las esencias florales Bach, aunque sean excelentes. Por otra parte, la medicina floral misma es la que nos dá la oportunidad de evolucionar desde ese Racionalismo que está quedando atrás por la decadencia que estamos observando actualmente y porque cada vez que Plutón completó el tránsito sobre Capricornio, sucedieron transformaciones radicales en todas las instituciones y estructuras.

Es hora de volver a la medicina floral seria, idónea, a través de un profesional terapeuta floral formado, con conocimientos que difícilmente tenga un profesional médico, porque la mayor parte de sus conocimientos, debido a esta formación racionalista que aún existe y existirá por un tiempo más, se refieren al plano físico.

Aun falta para que lleguemos a vivenciar ese “hospital del futuro”, al que hizo referencia el Dr. Bach y que tan precisamente describió. Mientras tanto será una época de transición, donde los profesionales terapeutas florales idóneos, merecen “florecer”, para contribuir a la prevención y curación de muchas enfermedades y síntomas, desde una terapia que produce cambios verdaderos, y no permanece solamente en la teoría.

 

Elsa B. Mirol Colella
Aromaterapia Emocional
CTS-CENTRO DE TERAPIAS PARA LA SALUD
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viernes, 22 de septiembre de 2017

La tarea del médico (Dr. Edward Bach)


Libro "Cúrese a Ud. mismo" 
(Dr. Edward Bach)
Capítulo VI: La tarea del médico



Y ahora, mis queridos hermanos, cuando nos damos cuenta de que el Amor y la Unidad son las grandes bases de nuestra Creación, de que somos hijos del Amor Divino, y de que la eterna conquista del mal y del sufrimiento se logrará gracias al cariño y al amor, cuando nos damos cuenta de todo estos, ¿dónde caben en este cuadro tan hermoso prácticas como la vivisección y la implantación de glándulas en los animales? ¿Seguimos siendo tan primitivos, tan paganos, que seguimos pensando que con el sacrificio de animales nos libraremos de los resultados de nuestras propias culpas y errores? 

Hace cerca de 2.500 años, el Señor Buda demostró al mundo lo equivocado del sacrificio de criaturas inferiores. 

La humanidad ha contraído ya una deuda muy grande con los animales a los que ha torturado y destruido, y lejos de beneficiarse el hombre con tan inhumanas prácticas, sólo se perjudica al reino tanto animal como humano. 

Qué lejos hemos llegado, nosotros occidentales, de los hermosos ideales de la antigua India, cuando el amor por las criaturas de la tierra era tan grande que se enseñaba y se entrenaba al hombre a curar enfermedades y heridas no sólo de los animales, sino de las aves. Además, había grandes santuarios para todo tipo de vida, y tan reacia era la gente a hacer daño a una criatura inferior, que se negaban a atender a un cazador enfermo si no juraba abandonar la práctica de la caza.

No hablemos en contra de los hombres que practican la vivisección, ya que muchos de ellos trabajan animados por principios auténticamente humanitarios, esperando y esforzándose por encontrar alivio a los sufrimientos humanos; sus motivos son bastante buenos, pero su sabiduría no lo es, pues no entienden bien la razón de la vida. Sólo el motivo, por bueno que sea, no basta; debe ir acompañado de sabiduría y conocimiento.

Del horror de la magia negra, asociada con el injerto de glándulas, no queremos ni escribir, sólo implorar a todo ser humano que lo evite como a algo diez mil veces peor que cualquier plaga, pues es un pecado contra Dios, contra los hombres y los animales.

No hay objeto en ocuparse de los fracasos de la moderna ciencia médica, a excepción de un par de cosas; la destrucción es inútil si no se reedifica un edificio mejor, y como en medicina ya se han establecido las bases de un edificio más nuevo, ocupémonos de añadir una o dos piedras a ese templo.

Tampoco sirve hoy una crítica adversa de la profesión; es el sistema el que está fundamentalmente equivocado; porque es un sistema en el que el físico, por razones únicamente económicas, no tiene tiempo para administrar un tratamiento tranquilo y sosegado ni oportunidad para meditar y pensar convenientemente cosas que deberían ser la herencia de quienes dedican sus vidas a atender a los enfermos. Como dijo Paracelso, el médico sabio atiende a cinco, y no a quince pacientes, en un día..., ideal inaccesible para el médico corriente en nuestra época.

Amanece sobre nosotros un nuevo y mejor arte de curación. Hace cien años, la homeopatía de Hahnemann era el primer resplandor matutino tras una largo noche de tinieblas, y puede que desempeñe un gran papel en la medicina del futuro. 

Lo que es más, la atención que se dedica actualmente a mejorar la calidad de vida y a establecer una dieta más sana y más pura es un avance en pro de la prevención de la enfermedad; aquellos movimientos que pretenden dar a conocer a la gente tanto la conexión entre los fracasos espirituales y la enfermedad como la curación que puede lograrse perfeccionando la mente, están abriendo camino hacia ese día radiante en que desaparecerá la negra sombra de la enfermedad.

Recordemos que la enfermedad es un enemigo común, y que cada uno de nosotros que conquiste un fragmento de ella está ayudándose a sí mismo y también a toda la humanidad. Habrá que gastar una considerable, pero definitiva, cantidad de energía antes de que la victoria sea completa; todos y cada uno de nosotros debemos esforzarnos por lograr ese resultado, y los más grandes y más fuertes tendrán no sólo que cumplir su parte del trabajo, sino ayudar a sus hermanos más débiles.

Obviamente, la primera forma de evitar que se extienda y aumente la enfermedad es que dejemos de cometer esas acciones que le dan más poder; la segunda, suprimir de nuestra naturaleza nuestros propios defectos, que darían pie a posteriores invasiones. 

El conseguir esto significaría desde luego la victoria; luego, una vez liberados, estamos en condiciones de ayudar a otros. Y no es tan difícil como pudiera parecer a primera vista; se espera que hagamos lo posible, y sabemos que podemos hacerlo siempre que obedezcamos los dictados de nuestra alma. La vida no nos exige sacrificios impensables; nos pide que hagamos su recorrido con alegría en el corazón, y que seamos una bendición para quienes nos rodean, de forma que si dejamos al mundo sólo una pizca mejor de lo que era antes de nuestra visita, hayamos cumplido nuestra misión.

Las enseñanzas de las religiones, si se interpretan debidamente, nos piden a todos “abandonarlo todo y seguirme”, y esos significa que nos entreguemos totalmente a las exigencias de nuestro Ser Superior, pero no, como algunos imaginan, abandonar casa y comodidades, amor y lujos; la verdad está muy lejos de eso. Un príncipe puede ser, con todas las glorias del palacio, un enviado de Dios y una auténtica bendición para su pueblo, para su país -y aún para el mundo-; cuánto se habría perdido si ese príncipe hubiera imaginado que su deber era meterse en un monasterio. 

Las tareas de la vida en todas sus ramas, desde la más baja hasta la más exaltada, hay que cumplirlas, y el Divino Guía de nuestros destinos sabe en qué lugar colocarnos para nuestro bien; todo cuanto se espera que hagamos es cumplir con ese cometido, bien y con alegría. 

Hay santos en la cadena de la fábrica y en la bodega de un barco, igual que los hay entre los dignatarios de las órdenes religiosas. A nadie en esta tierra se le pide que haga más de lo que está en su poder hacer y si nos esforzamos por sacar lo mejor de nosotros mismos, guiados siempre por nuestro Ser Superior, se nos ofrecerá la posibilidad de la salud y la felicidad.

Durante la mayor parte de los dos últimos milenios, la civilización occidental ha pasado por una era de intenso materialismo, y se ha perdido prácticamente la conciencia del lado espiritual de nuestra naturaleza y de nuestra existencia, en una actitud mental que ha situado a las posesiones mundanas, a las ambiciones, deseos y placeres por encima de las cosas reales de la vida. 

La verdadera razón de la existencia del hombre en la tierra ha quedado empañada y oculta por su ansiedad de obtener de su encarnación sólo bienes terrenos. Hubo una época en la que la vida resultó muy difícil debido a la falta del auténtico consuelo, aliciente y estímulo que supone el conocimiento de cosas más importantes que las de este mundo. Durante los últimos siglos, las religiones les han parecido a muchas personas más bien unas leyendas que nada tenían que ver con sus vidas, en lugar de ser la esencia de su existencia.

La verdadera naturaleza de nuestro Ser Superior, el conocimiento de una vida previa y otra posterior, aparte de la actual, ha significado muy poco, en lugar de ser guía y estímulo de todas nuestras acciones. Hemos tendido a apartar las grandes cosas y a hacer la vida lo más cómoda posible retirando lo supra físicos de nuestras mentes y asiéndonos a los placeres terrenos para compensar a nuestros padecimientos. 

Así, la posición, el rango, la riqueza y las posesiones materiales se han convertido en la meta de estos siglos; y como todas esas cosas son fugaces y sólo pueden obtenerse y conservarse a base de ansiedad y concentración sobre las cosas materiales, la paz interna y la felicidad de las generaciones pasadas han quedado infinitamente por debajo de lo que corresponde a la humanidad.

La verdadera paz de espíritu y del alma está con nosotros cuando progresamos espiritualmente, y eso no puede obtenerse con la acumulación de riquezas solamente, por grandes que éstas sean. 

Pero los tiempos están cambiando y hay muchas indicaciones de que esta civilización ha empezado a pasar de la era del puro materialismo al deseo de las realidades y verdades del universo. El interés general y en rápido aumento que hoy se demuestra por el conocimiento de las verdades supra físicas, el creciente número de quienes desean información sobre la existencia antes y después de esta vida, el hallazgo de métodos para conquistar la enfermedad con medios espirituales y de fe, la afición por las antiguas enseñanzas de la sabiduría de Oriente..., todo ello son síntomas de que la gente de hoy ha empezado a vislumbrar la realidad de las cosas. 

Así, cuando se llega al problema de la curación, se comprende que también éste tenga que ponerse a la altura de los tiempos y cambiar sus métodos apartándose del materialismo grosero y tendiendo hacia una ciencia basada sobre las realidades de la Verdad, y regida por la mismas leyes divinas que rigen nuestras naturalezas. 

La curación pasará del ámbito de los métodos físicos de tratamiento del cuerpo físico a la curación mental y espiritual, que, al restablecer la armonía entre la mente y el alma, erradique la auténtica causa de la enfermedad, y permita después la utilización de los medios físicos para completar la curación del cuerpo.

Parece totalmente posible que el arte de la curación pase de manos de los médicos, a no ser que éstos se den cuenta de estos hechos y avancen con el crecimiento espiritual del pueblo, a manos de las órdenes religiosas o a manos de los sanadores natos que existen en toda generación, pero que hasta ahora han vivido más o menos ignorados, impidiéndoseles seguir la llamada de su naturaleza ante la actitud de los ortodoxos. 

Así pues, el médico del futuro tendrá dos finalidades principales que perseguir. La primera será ayudar al paciente a alcanzar un conocimiento de sí mismo y a destacar en sí los errores fundamentales que esté cometiendo, las deficiencias de su carácter que tenga que corregir, y los defectos de su naturaleza que tenga que erradicar y sustituir por las virtudes correspondientes. Semejante médico tendrá que haber estudiado profundamente las leyes que rigen a la humanidad, a la propia naturaleza humana, de forma a poder reconocer en todos los que a él acuden los elementos que causan el conflicto entre el alma y la personalidad. 

Tiene que poder aconsejar al paciente cómo restablecer la armonía requerida, qué acciones contra la Unidad tiene que suspender, qué virtudes tiene que desarrollar necesariamente para borrar sus defectos. Cada caso requerirá un cuidadoso estudio, y sólo quienes hayan dedicado gran parte de su vida al conocimiento de la humanidad, y en sus corazones arda el deseo de ayudar, podrán emprender con éxito esta gloriosa divina labor en pro de la humanidad, abrir los ojos al que padece e iluminarle sobre la razón de su existencia, inspirarle esperanza, consuelo y fe que le permitan dominar su enfermedad.

El segundo deber del médico será administrar los remedios que ayuden al cuerpo físico a recobrar fuerza y ayuden a la mente a serenarse, a ensanchar su campo y a buscar la perfección, trayendo paz y armonía a toda la personalidad. Semejantes remedios se encuentran en la naturaleza, colocados allí por gracia del Divino Creador para cura y consuelo de la humanidad. Se conocen unos cuantos y otros muchos se buscan actualmente por parte de los médicos en diferentes partes del globo, especialmente en nuestra Madre la India, y no cabe duda que cuando estas investigaciones se desarrollen más, recuperaremos gran parte de los conocimientos que se tenían hace dos mil años, y el sanador del futuro tendrá a su disposición los maravillosos remedios naturales que se nos dieron para que el hombre aliviara su enfermedad.

Así pues, la abolición de la enfermedad dependerá de que la humanidad descubra la verdad de las leyes inalterables de nuestra Universo y de que se adapte con humildad y obediencia a esas leyes, trayendo la paz entre su alma y su ser, y recobrando la verdadera alegría y felicidad de la vida. 

Y la parte correspondiente al médico consistirá en ayudar a los que sufren a conocer esa verdad, en indicarle los medios por los que podrá conseguir la armonía, inspirarle con la fe en su divinidad que todo lo vence, y administrar remedios físicos tales que le ayuden a armonizar su personalidad y a curar su cuerpo.

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Prof. Tpta. Elsa B. Mirol Colella
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lunes, 26 de junio de 2017

Astrología y Flores de Bach Los Doce Curadores

Astrología y Flores de Bach
Los Doce Curadores



Los Remedios Florales de Bach son un método natural y simple de curar (ó de establecer el equilibrio y la armonía) a través de la personalidad, usando las esencias de flores salvajes. La farmacopea de este método de tratamiento, se elabora a partir de 38 remedios florales.

Esta terapia fue descubierta y desarrollada en Inglaterra por Edward Bach, un científico, bacteriólogo y médico que realizó estos descubrimientos entre 1920 y 1930.

Sus remedios, elaborados partiendo de plantas salvajes, arbustos ó árboles, tenían como finalidad el alivio de ciertos estados mentales.  No se recetaban para trastornos físicos pero se usaban de acuerdo con el estado de ánimo del paciente.

La teoría se basaba en la idea de que un estado de ánimo no armónico acompaña a todas las enfermedades y una condición mental negativa puede ser, de hecho, la causa de la enfermedad.

Los Remedios Florales de Bach son definidamente holísticos en su aplicación;  tratan al paciente, no a la enfermedad. Son simples, seguros y cuestan muy poco. Se pueden obtener sin recta, no son dañinos ni crean hábito.  Tampoco ofrecen antagonismo alguno con respecto a cualquier otra forma de tratamiento médico y cualquier persona puede usarlos sin riesgos.

Fue el deseo de Edward Bach que cualquier persona pudiese curarse a sí  misma mediante las esencias florales.  Todo lo que hace falta son unas pocas gotas  -previamente preparadas en un frasco-  que se toman con agua ó se ponen indirectamente en la boca.

La aplicación más importante de los remedios es su uso preventivo, que induce a las personas a preocuparse por su propia condición ó bienestar, mental y espiritual, y a busar y aplicar el remedio, cuando existe un trastorno, en los niveles causales del ser.  Como se tratan, en primer lugar, los niveles causales, los remedios nos permiten controlar la desarmonía en sus orígenes, antes de que se manifiesten como una enfermedad física. Bach tiene algo que decir con respecto a este asunto:

“La acción de estos remedios consiste en elevar nuestras vibraciones y abrir nuestros canales de recepción hacia el Ser Espiritual, para que nuestra naturaleza haga fluir la particular virtud que necesitamos y barra con la causa que provoca el daño en nosotros.  Estos remedios, como la bella música ó cualquier cosa gloriosa y edificante que nos inspire, pueden elevar nuestra verdadera naturaleza y acercarnos más a nuestra alma y, por ese mero acto, traer paz y alivio a nuestros sufrimientos. No curan por el hecho de atacar a la enfermedad, sino porque hacen fluir en nuestros cuerpos las hermosas vibraciones de nuestra naturaleza más elevada, en presencia de la cual la enfermedad se derrite como la nieve al sol”

No hay verdadera curación a menos que cambie nuestro punto de vista, que se logre la paz de la mente y la felicidad interior.

No creo que Bach haya querido decir que los remedios florales son terapéuticos en el  estricto sentido de “la curación” de una enfermedad en particular.  Podemos usarlos para ayudar e inspirar a la mente y el espíritu.  La enfermedad no puede prosperar allí donde existe un estado de salud pleno.  La verdadera salud, más que la ausencia de enfermedad ó de dolor, es un estado radiante de vibración.  El  poder que fluye de la salud, como los rayos del sol, no permite la entrada de la oscuridad ó de la enfermedad.  Los remedios florales elevan tanto al espíritu como a la mente, aumentando el nivel de energía vital dentro de nosotros, y ayudándonos a crear las condiciones de salud verdaderas.

Existen 38 remedios dentro del Sistema de Curación descubierto por Bach. Originariamente eran solo 12, que Bach descubrió entre 1928 y 1932 y describió en un folleto publicado poco después.

El trabajo de Bach se basaba en su convicción de que la humanidad se compone de 12 tipos ó grupos perfectamente definidos.  Cada individuo pertenece a uno de estos grupos cuyos integrantes comparten signos distintivos y rasgos precisos de carácter, personalidad y temperamento. Los integrantes de cada grupo pueden reconocerse claramente por su comportamiento, actitud y expresión. 

Las características de estos tipos se vuelven particularmente evidentes en cuanto se enferman, observaba Bach.

Más que tratar la enfermedad, Bach trataba la personalidad, el carácter y el temperamento de sus pacientes. Inspirándose en sus observaciones, se dedicó a buscar los cambios de ánimo que sufren los 12 diferentes tipos y descubrió la existencia de 12 estados de ánimo principales:

Miedo
Terror
Tormento mental ó preocupación
Indecisión
Indiferencia ó aburrimiento
Duda ó desaliento
Ansiedad
Debilidad
Falta de confianza en uno mismo
Impaciencia
Entusiasmo excesivo
Orgullo ó retraimiento

Estos 12 estados de ánimo corresponden a los 12 Curadores que Bach seleccionó como remedios. A su vez, los 12 Signos del Zodíaco corresponden a los 12 Curadores, dado que el exponente de cada Signo tiene una debilidad que puede ser superada a medida que evoluciona.

Cabe hacer notar que Bach confiaba en su intuición con respecto al proceso de descubrimiento y preparación de las esencias florales. No realizó experimentos “científicos” sino que actuó en armonía con el orden arquetípico que dicta las leyes de la naturaleza y que gobierna, por cierto, los procesos naturales.  Puedo asegurar que su división de la humanidad en 12 tipos no fue una clasificación arbitraria ó casual. Más bien, es coincidente, en el sentido arquetípico de la palabra, ya que el lector que está familiariazado con la Astrología y el Ocultismo advierte la signficativa aparición de los números 12 y 7 en todas las clasificaciones de Edward Bach.

Es evidente en su obra la predilección que tenía por estos sistemas numéricos arquetípicos;  los 12 Tipos de la  Humanidad, los 12 Remedios Florales ó Curadores, los 12 Distintos Estados de Animo.

También resultan notables los 7 encabezamientos bajo los cuales agrupó más tarde todas las esencias.  En su libro “Heal Thyself”, Bach hizo una lista de las que creía que eran las enfermedades reales y primarias del hombre:  orgullo, crueldad, odio, egocentrismo, ignorancia, inestabildiad y codicia. Otra vez el número 7.

Aun antes de su dedicación exclusiva a los trabajos con las flores, cuando se desempeñaba como bacteriólogo, Bach se hizo conocer por sus “Nosodes”. Eran 7 vacunas –las cuales todavía hoy se emplean- que se administraban por vía oral para combatir la enorme variedad de microorganismos presentes en el intestino.  El clasificó estas variedades, y les dio nombre a los 7 grupoos de bacilos que constituyen los 7 grupos principales.

Creo sinceramente que esos valores numéricos -12 y 7- son sagrados para la Naturaleza, y que le vienen a la mente a Bach como el orden natural que agrupa e ilustra a la vez sus inspiraciones personales y descubrimientos arquetípicos.

Es más, la prueba de que los 12 Curadores corresponden a los 12 Signos del Zodíaco no se reduce a los números.  A continuación se ofrecen descripciones completas de los 12 tipos florales de personalidad y los cambios de ánimo para los cuales se los receta.  Para cada uno de ellos, ha añadido el correspondiente Signo Astrológico.

Al astrólogo le resultará fácil apreciar cómo cada presentación del remedio ofrece a su vez un único y fascinante perfil del Signo Zodiacal que le corresponde.

(...continuará)

Fuente:
"La Astrología y las Flores de Bach-Los Doce Remedios del Zodíaco"


Peter Damian
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Elsa B. Mirol Colella
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jueves, 22 de septiembre de 2016

SOMOS LA CAUSA DE NUESTRO SUFRIMIENTO III - Discurso del Dr. Edward Bach



SOMOS LA CAUSA DE NUESTRO SUFRIMIENTO III


(Tercera parte del discurso pronunciado en Southport, en febrero de 1931, ante la comunidad médica inglesa)




Echemos una mirada ahora, por un momento, al hospital del futuro.

Será un santuario de paz, esperanza y alegría. Sin prisas, sin ruido, enteramente desprovisto de todo el aterrorizante aparataje de hoy en día, libre del olor de antisépticos y anestésicos, desprovisto de todo lo que sugiere enfermedad y sufrimiento.  No habrá ya frecuentes y perturbadoras interrupciones del descanso de los pacientes para tomarles la temperatura, ni un examen cotidiano con estetoscopios y palpaciones que impresionan su mente sobre la naturaleza de la enfermedad.  Tampoco se le tormará el pulso constantemente para sugerir que el corazón está latiendo demasiado aprisa. 

Porque todo esto impide que haya una atmósfera de paz y calma, tan necesaria para que el paciente logre una rápida recuperación.

Tampoco se necesitarán laboratorios, porque el examen minucioso y microscópico del detalle ya no importará cuando haya una comprensión total de que es al paciente a quien debe tratarse y no a la enfermedad

La finalidad de  todas las instituciones será tener una atmósfera de paz y de esperanza, de alegría y de fe.  Se hará todo para animar al paciente a que olvide su enfermedad, para que luche por su salud y al mismo tiempo que corrija cualquier falta en su naturaleza, y que alcance la comprensión de la lección que tiene que aprender.

Todo lo que tenga que ver con el hospital del futuro será bello y estimulante, de modo que el paciente busque refugio allí, no solo para aliviarse de su enfermedad sino también para desarrollar el deseo de vivir una vida en mejor armonía con los dictados de su alma que la que vivía anteriormente.

El hospital será la madre de los enfermos, los llevará en sus brazos, los calmará y confortará, y les dará esperanza, fe y valor para sobreponerse a sus dificultades.

El médico del mañana se dará cuenta de que él, por sí mismo, no tiene poder para curar, pero si dedica su vida al servicio de sus semejantes, a estudiar la naturaleza humana a fin de comprender, en parte, su significado, a desear de todo corazón aliviar a los enfermos, entonces, a través de él, tal vez sea enviado el conocimiento que lo guíe y el poder de curar para aliviar la pena.

E inclusive entonces, su poder y su capacidad de ayudar se verá proporcionada a la intensidad del deseo y de su voluntad de servir.  Entenderá que la salud, como la vida, es de Dios, y solo de Dios.  Que él y los remedios que use son meros instrumentos y agentes del Plan Divino para ayudar a devolver al sufriente al sendero de la Ley Divina.

A este médico no le interesarán la patología ó la anatomía patológica, porque él estudiará la salud.  No le importará si, por ejemplo, la respiración insuficiente fue causada por el bacilo tuberculoso, el estreptococo ó cualquier otro organismo.  Pero sí le interesará, y mucho, saber por qué el paciente debe sufrir esa dificultad en su respiración.  Nunca se preocupará por saber cuál de las válvulas del corazón está dañada pero será vital darse cuenta de qué manera el paciente está desarrollando incorrectamente su amor.  No se requerirán ya rayos X para examinar una articulación con artritis, pero si, en cambio, investigar en la mentalidad del paciente para descubrir la rigidez de su mente.

El pronóstico de la enfermedad ya no dependerá de los signos y síntomas físicos sino de la capacidad del paciente para corregir su falta y armonizarse con su Vida Espriritual.

La formación del médico consistirá en un profundo estudio de la naturaleza humana, una gran percepción de lo puro y lo perfecto, una comprensión del estado Divino del hombre y el conocimiento de la manera de ayudar a aquellos que sufren de modo que puedan armonizar su conducta con su Yo Espritual llevando concordia y salud a su personalidad.

Deberá ser capaz de comprender, a partir de la vida y la historia del paciente, el conflicto que está causando la enfermedad y la falta de armonía entre el cuerpo y el alma, y poder así darle el necesario consejo y tratamiento para alivio del sufriente.

También tendrá que estudiar la naturaleza y sus leyes, y estar familiarizado con sus poderes curativos que podrá utilizar para el bien y el provecho del paciente.

El tratamiento del futuro brindará cuatro cualidades al paciente.

Primero paz, segundo esperanza, tercero alegría y cuarto fe.

Y todo el ambiente y atención estarán dedicados a ese fin.  Se rodeará al paciente de una atmósfera de salud y luz tales que estimulen su recuperación.  Y al mismo tiempo, los errores del paciente, habiendo sido diagnosticados, le serán indicados, dándosele la ayuda y el estímulo necesarios para que los pueda vencer.

Además de esto, se administrarán aquellos hermosos remedios que han sido Divinamente enriquecidos con poderes curativos, para abrir aquellos canales de la luz del alma que están limitados, de modo que el paciente pueda verse inundado con la virtud curativa.

La acción de estos remedios es la de elevar nuestras vibraciones y abrir nuestros canales para la recepción de nuestro Yo espiritual, inundar nuestra naturaleza con la virtud particular que necesitamos y lavarnos de la falta que está causando el daño. Como bella música ó cualquier cosa gloriosamente exaltadora que nos dé inspiración, los remedios pueden elevar nuestra misma naturaleza acercándonos a nuestras almas, y por este acto mismo brindarnos paz y aliviar nuestros sufrimientos.

No curan atacando la enfermedad sino inundando nuestro cuerpo de las hermosas vibraciones de nuestra naturaleza superior, en presencia de la cual la enfermedad se derrite como la nieve al sol.

Y por último, deben cambiar la actitud del paciente con respecto a la enfermedad y a la salud.




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Como parte de la Celebración del Mes del Terapeuta Floral, comparto artículos y diversos materiales de interés relacionados con la Terapia Floral y la obra del Dr. Bach.

El Día Internacional del Terapeuta Floral fue establecido en el año 2009, el día 24 de Septiembre, dia del nacimiento del Dr. Edward Bach,  a partir de la votación realizada en el Grupo de Terapeutas Florales "Flor Vida", de Argentina, al cual pertenezco, y como iniciativa del mismo, siendo aprobado por el Bach Centre de Inglaterra ese mismo año.

El Dr. Bach nació el 24 de septiembre de 1886, en Moseley, en las afueras de Birminhgham, Inglaterra.

Elsa B. Mirol Colella

Terapia Floral - Psicología Junguiana
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miércoles, 14 de septiembre de 2016

HEATHER, LA CULTURA CELTA Y LA OBRA DEL DR. BACH


 Septiembre: 
Mes del Terapeuta Floral
HEATHER, LA CULTURA CELTA 
Y LA OBRA DEL DR. BACH





Otra florcita más del Sistema Bach para recordar su obra que es inmensa y magnífica.

Como lo son sus escritos, de los cuales podemos extraer conceptos impregnados de toda una profunda filosofía de vida.

El Dr. Bach decía de sí mismo que era "galés", y este hecho aporta elementos para comprender otras cosas.

Si bien trabajó en Londres, y estudió Medicina allí, conservaba el espíritu de quienes saben lo que significa ser galés. Había nacido en Moseley, en aquella época un pueblito de Gales.

Si nos remitimos a la historia de Inglaterra, para decirlo a grosso modo de esta manera, se puede considerar que lo que llamamos "Reino Unido" (United Kingdom), es un reino unido a fuerza de conquistas, invasiones, guerras y batallas de todo tipo a cargo de los diversos reinos que se fueron estableciendo en esa isla. Estos poderosos fueron sobre todo descendientes de sajones (alemanes, saxons) y vikingos. Los pueblos originarios de la isla británica fueron los celtas y sus descendientes los que conocemos como irlandeses, escoceses y galeses.

Ellos conservaron siempre sus costumbres, tradiciones e incluso su lenguaje, el gaélico.

Menciono esto porque en la investigación del Dr. Bach, previa a la creación del primer sistema floral, estuvo presentes como elementos importantes para él, el legado de la cultura celta.

De esta manera, encontramos en los primeros libros escritos sobre su sistema floral, filosofía y fundamentos, como por ejemplo el de Mechtild Scheffer, que no es precisamente un libro que en este país esté incorporado a la enseñanza del sistema, pero que yo sí conocí en mi primer curo de Bach, donde se estudiaba desde las "fuentes" y no a través de autores que escribían sobre lo ya escrito.

En ese libro aparece la relación con lo celta, a través de las aplicaciones de algunas de las flores del sistema.

Por ejemplo, esto dice sobre Heaher (Brezo):
"Se desarrolla libremente en Escocia y Gales, donde Bach la encontró. Se lo consideraba el arbusto del Solsticio estival, rojo y apasionado y se lo vinculaba con las montañas y las abejas. Shakespeare cita una vieja leyenda según la cual las brujas escocesas se reunían en brezales marchitos y, de hecho, el Brezo era considerada una planta adecuada para sus ritos de iniciación. Llamado Ur por los antiguos celtas, se asociaba, junto al muérdago, al color púrpura y a la curación y el desarrollo a nivel espiritual. Era una hierba protectora contra los hechizos en general.Las varillas que se extraen se han utilizado para fabricar escobas. Teniendo presente el valor de lo simbólico, de lo inconsciente, de la relación que existe entre todas las cosas, lo cual es parte de los fundamentos de la terapia vibracional, podríamos decir que esta esencia “barre con todo lo que hay a su alrededor, quedándose sola”.

Así entonces su esencia es para quienes sienten que no recibieron mucho en su infancia y hoy piden a todo el mundo que les presten antención. Hablan de sus problemas y solamente de esto, además no discriminan y los cuentan a todos, absorbiendo la energía de todos. Necesitan sentir que existen "hablando", y muchas veces comiendo de más.

La forma de las inflorescencias hablan por sí mismas... parecen un exceso de la naturaleza, y a la vez son bellas... porque estas flores, en lugar de tomar energía de los demás, junto a su belleza, se ofrecen al mundo, dando y no buscando recibir siempre. Ellas ayudan a las personas en ese estado, a atravesar "el rito de iniciación" que las lleva a transformar la carencia de lo no recibido, en abundancia desde su propia alma.

Abrazos florales y sanadores !

Elsa B. Mirol Colella
Consultoría Psicológica, Astrológica y Floral
CTS-Centro de Terapias para la Salud
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