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viernes, 8 de julio de 2022

ASTROLOGIA Y FLORES DE BACH: INESTABILIDAD Y CODICIA

  LA ASTRO-PSICOLOGIA DE LAS SIETE ENFERMEDADES PRIMARIAS DEL HOMBRE, SEGÚN EDWARD BACH

(Peter Damian - Parte III)



Bach decía que "la inconstancia, la indecisión y la debilidad de propósito son el resultado de una personalidad que se niega a ser regida por el Yo Supremo, y que nos lleva a traicionar a los demás a causa de nuestra debilidad.  Dicho estado sería imposible si dentro de nosotros tuviéramos la noción de la Divinidad Inconquistable e Invencible, que somos en realidad nosotros mismos.

Astrológicamente, la inconstancia aparece en los horóscopos donde las posiciones planetarias predominan en los elementos más sutiles como el Fuego, el Aire ó el Agua.  La Tierra y los signos fijos echan lastre al horóscopo.  La ausencia de planetas en los signos fijos ó de Tierra deja a las energías "sin cable a tierra".  Entonces la tendencia a la inestabilidad aumenta.  Observamos este fenómeno ejemplificando en la irritabilidad e inquietud de los tipos Impatiens ó Agrimony, la indecisión y vacilación de Scleranthus ó Cerato, ó la voluntad débil de Clematis.  Esta inconstancia es algo más que una simple pereza.

Bach menciona las más graves consecuencias de traicionar a los demás a causa de nuestra propia debilidad.  Puede ser tan dramático como la traición adjudicada a Judas, ó un asunto cotidiano como desilusionar a otra persona por falta de continuidad en nuestros propósitos.  La inestabilidad mental pueden tener los mismos efectos en el movimiento y coordinación del cuerpo.  Las inestabilidades físicas pueden ir desde la torpeza y el descuido hasta la predisposición a accidentes peligrosos.  El planeta Urano suele ser indicador de este comportamiento, cuando aflige a Mercurio (para la actividad mental), ó a Marte (para la actividad motora).

Está claro aquí el mensaje de Bach: no podemos permitirnos seguir luchando de manera dispersa.  Cada uno de nosotros tiene el deber de  perfeccionarse y evolucionar. Como las palabras de Marco Aurelio: "¡Levántate ó haz de modo que te levanten!"

Por último está la codicia.  Bach la consideró una negación de la libertad y de la individualidad de cada alma.  La codicia precede al ansia de poder.  Ignorando los derechos que las otras personas tienen -para desarrollarse a su manera, a su propio ritmo y de acuerdo a los designios de su propia alma-  los codiciosos tratan de usurpar el rol del Creador, esclavizando a otros en aras de su propia avidez de poder.

Uno se acuerda inmediatamente del tipo que requiere Chicory, y al mismo tiempo, del contraste entre el tipo Chicory y el Water Violet.  Astrológicamente, tales ansias de poder implicarían fuertes aspectos entre los planetas que ocupan Leo y Escorpio. Plutón estaría relacionado probablemente, con planetas personales.

La retribución física a la codicia, ó al deseo de dominar a los demás, es que el codicioso se vuelve un verdadero esclavo de sus deseos y de su cuerpo.  Tal enfermedad impedirá en última instancia el cumplimiento de sus ambiciones egoístas.  Cuando Plutón aparece implicado, es posible que se presenten adicciones u otras conductas compulsivas que, eventualmente, socavan el autocontrol.

Lo irónico es que un planeta benéfico puede implicarse en los aspectos más avariciosos de la codicia: Júpiter.  Cuando Júpiter está afectado, la glotonería -un matiz muy pecular del egoísmo-  abruma al apetito con tal pasión por su propia complacencia que deja al estómago, el  hígado, el intestino, la sangre -y así a todo el cuerpo- en abierta dependencia de la enfermedad.

CTS-Centro de Terapias para la Salud
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jueves, 23 de junio de 2022

ASTROLOGIA Y FLORES DE BACH: ORGULLO


LA ASTRO-PSICOLOGIA DE LAS SIETE ENFERMEDADES PRIMARIAS DEL HOMBRE, SEGÚN EDWARD BACH

(Peter Damian - Parte I)


La Astrología Médica es el arte y la ciencia de determinar mediante el horóscopo natal las enfermedades ó dolencias a las cuales un individuo está predispuesto.  El empleo de la Astrología como instrumento de diagnóstico dentro de la práctica de la medicina se remonta a muchos miles de años atrás.  Los científicos ocultistas dirían decenas de miles, retrocediendo hasta la época de la Atlántida y Lemuria.

Hasta los historiadores convencionales han afirmado que las antiguas civilizaciones y culturas (como los caldeos, hindúes, persas, fenicios, hebreos, egipcios, para nombrar solo unos pocos), habían comprendido la precisa e íntima relación que existe entre cada ser humano y las fuerzas de los cielos.  Y cómo las estrellas y los planetas conversan, intercambian e interactúan –tanto física como psicológicamente- con todo individuo que está sobre la Tierra.  En una época era necesario saber Astrología para ser médico.

Los perfiles de la personalidad y las implicancias psicológicas correlativas a todas y cada una de las enfermedades, que solo recientemente han sido redescubiertas por los médicos y psicólogos modernos, son inherentes a la Astrología y a todas las Ciencias Ocultas, y conocidas para los astrólogos, metafísicos y curadores espirituales por cientos de siglos.

Estas artes ocultas y ciencias psíquicas siempre han entendido la relación única que existe entre cada persona y el universo.

“Así como es arriba, es abajo”, es el axioma hermético y astrológico que se aplica a esta verdad.  También se entendía que cualquier violación de esta ley ó cualquier disonancia en la armonía celeste entre las personas y “Todo lo que Es”, lo que significa nuestro “Padre Celestial” y nuestro hogar, va a arrastrar enfermedad tras enfermedad.

Milenios antes de que el término “medicina holística” se conociera, los médicos esclarecidos aplicaban la comprensión diagnóstica de la Astrología, las Medicinas Naturales de la Naturaleza, las Fuerzas Espirituales de la Metafísica y todos los misterios sacerdotales a la curación de hombres y mujeres, restaurando a los enfermo0s y a los débiles y devolviéndoles la sublime categoría de criaturas del Gran Universo.  Hoy en día curarse todavía significa recuperar el equilibrio ó hacerse Uno con la Unidad, que es la fuente inagotable de la salud y la felicidad.

Sin duda, en ese ámbito, Edward Bach se hubiera sentido como en su propia casa, de acuerdo con la práctica ocultista y la filosofía de tratar al paciente y no a la enfermedad.  En “Cúrate a ti mismo”, Bach expone la filosofía metafísica según la cual toda enfermedad es el resultado de un “error primario”, que es actuar contra la Unidad, ó el error del egoísmo.  El amor a uno mismo en exceso, sin considerar a los demás (ó egoísmo), se desarrolla a partir de la ilusión de que el individuo está separado realmente del Todo (que es la Unidad).  Este es el principio de todos nuestros males colectivos y se experimenta como enfermedad.  Como nos imaginamos que somos autónomos y estamos fuera de la Naturaleza y de los Cielos, nos negamos a nosotros mismos el acceso al Único Poder Verdadero que es el Universo, cortando los caminos de poder que nos conducen directamente a la Fuente de Vida que es nuestro sustento.  Es así que comenzamos a debilitarnos y a languidecer, como una planta a la que le falta la luz del sol, permitiendo que la enfermedad nos atrape.

Según Bach, el amor egocéntrico produce primero discordia y desacuerdo dentro del ser, y culmina con la enfermedad del cuerpo físico.  Bach sostenía que la única gran fuerza curativa es la Ley Divina del Amor.

Este “error primario”, esta “primera y única aflicción, desacomodo ó enfermedad” que describe Bach, puede manifestarse como siete tipos, actividades ó defectos, transformándose en la raíz de todas nuestras dolencias.

Los siete tipos son: orgullo, crueldad, odio, egoísmo, ignorancia, inestabilidad y codicia.  Cada uno de estos defectos de carácter ofende a la Unidad que es Todo lo que Es. 

Bach nos dice, además, que si continuamos y persistimos en estas sendas –especialmente después de que hemos alcanzado el nivel de desarrollo en el que somos conscientes de que estas actividades están mal-  precipitamos el des-acuerdo en la comprensión causal de la palabra, que luego se va transformando en enfermedad ó dolencia del cuerpo físico.

En “Cúrate a ti mismo” Bach escribió primero acerca del orgullo.  Este es el tipo de orgullo que “precede a la caída”. Bach sentía que el orgullo había nacido de la excesiva autoestima, y debido a la “falta de reconocimiento de la pequeñez de la personalidad y a su absoluta dependencia (del orgullo) con respecto al Alma”.  Con esto quería decir que la palabra “personalidad” representa el yo temporal, la “fachada que dura toda una vida”, la máscara que nos auto-construimos a la que Freud denominó “ego”.  Cuando este apéndice del Ser Mayor, en su menor capacidad, como una especie de gobernador provincial, se arroga demasiado poder para sí, se vuelve engreído e ingrato, como un niño malcriado.  El orgullo se niega a reconocer “que el éxito mundano no se debe al orgullo mismo, sino que es una bendición concedida por la Divinidad interior” El orgullo puede hacernos perder nuestro sentido de las proporciones, porque somos solo una partícula (ó célula) infinitesimal en el cuerpo de la creación.

Bach concluye: “Como el Orgullo se niega invariablemente a inclinarse con humildad y resignación a la Voluntad del Gran Creador, comete acciones que son contrarias a esa Voluntad”.  Es posible suponer que todas las personas, hasta cierto punto y en determinado momento, están predispuestas al defecto/desacuerdo llamado orgullo.

El orgullo va de la mano con la obstinación.  La orgullosa obstinación siembra y recoge su propia cosecha única y amarga de dolencias físicas.  Aquellos que son auto-exigentes, arrogantes o rígidos en su mentalidad, son propensos a la rigidez y envaramiento corporal.  Bach entendió la relación que hay entre la personalidad y el cuerpo, y el simbolismo de la Astrología agrega su propio testimonio a este concepto.

La parálisis puede deberse a una cristalización excesiva de la voluntad. Astrológica o Metafísicamente, este tipo de enfermedad está liado con los cuatro signos fijos, o a aflicciones que conciernen en el horóscopo al planeta Urano (la voluntad).

Ciertos tipos de artritis o reumatismos también están relacionados con el mal uso de la voluntad, especialmente los que afectan a la espalda, la columna o las articulaciones (que simbolizan la flexibilidad), como las rodillas (humildad).  En estos casos también está implicado el planeta Saturno, que puede expresarse como antagonismo reprimido, lo que indica una falta de predisposición para adaptarse y fluir con el ritmo de la vida.  Junto a estos indicadores, el Sol mismo (símbolo del orgullo y del ego), puede estar involucrado por aspecto, si la personalidad muestra una conducta arrogante o vanidosa.

En el sistema de Bach, algunas personas son más sensibles a los pecados de orgullo que otras. Considérese a los que necesitan Vervain, Chicory, Water Violet, y en menor grado a los que necesitan Impatiens y Mimulus.  “Cuando empieza el orgullo, termina el amor”, no importa de qué tipo de persona se trate.

(…continuará)


CTS-Centro de Terapias para la Salud
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viernes, 12 de enero de 2018

Astrología y los Doce Curadores: Mimulus - Capricornio

Astrología y los Doce Curadores
Mimulus - Capricornio



El tipo que requiere Mimulus sufre miedos que tienen un origen conocido.  Esos miedos son de tipo insistente;  miedos continuos, persistentes, que nacen de inseguridades causadas por experiencias pasadas, que carcomen toda ambición de progreso personal.

Miedos que conciernen por lo general a hechos mundanos ó asuntos materiales, ya que es un estas actividades donde el tipo Mimulus busca seguridad personal y status.

Los tipos Mimulus pueden constituir un grupo de gente circunspecta  y retraída, y sin embargo no les gusta estar solos ya que consideran que si lo están es porque se los ignora. No soporytan el pensar que no se los reconoce, pero la imagen delicada que tienen de sí mismos los vuelve inseguros en compañía de los demás  en especial con personas que pertenecen a un  nivel social superior. Mimulus cuestiona la debilidad personal y le disgusta la idea de revelar su ser íntimo de cualquier manera que sea.  Su sentido de inferioridad lo conduce al éxito.  El miedo obra en él al mismo tiempo como acicate y como paralizante;  el miedo a la pérdida, el miedo a la pobreza, el miedo a no ser apreciado.

A las personas de este tipo les falta calidez y humor.  Toman a la vida y a sí mismos demasiado en serio.  Quieren ser respetadas ó que se piense de ellas que son profundas y excepcionales.  Cuando se sienten frustradas, pueden volverse inescrupulosas –simplemente por miedo, sea éste imaginario ó real-

Quisieran  tener esa espontánea confianza en sí mismos que tienen los tipos Impatiens ó el aplomo que demuestran los Water Violet.  Ellos a menudo se demoran para actuar, no por indecisión, como le ocurre a Scleranthus, sino por el miedo que les dá el resultado que pueda tener cualquier acción que emprendan.

Mimulus saber lo que quiere y vive en constante temor de no conseguirlo.  A diferencia del tipo Gentian, nunca desiste de sus propósitos.

El tipo constructivo de Mimulus enfrenta las dificultades y los desafíos, escalando “montañas” con porte calmo y digno.  Es un  ganador decidido, capaz de empresas de largo alcance.  Ha aprendido por experiencia que la justicia existe en todas partes y para todos.  Sabe que todos recibimos exactamente lo que merecemos.  Posee una gran  integridad y no le teme a nada.  Confía implícitamente en la gran ley de las compensaciones, conocida como “causa y efecto”

Capricornio
Cardinal - Tierra
21 de diciembre – 21 de enero

Capricornio es el décimo signo del Zodíaco natural.  Está regido por el planeta Saturno, lo cual contribuye a la reputación de que goza Capricornio de ser frío, calculador ó de espíritu mezquino.  El signo simboliza una personalidad seria, reservada y sobria, pero esto no debe implicar una falta total de humor.  Capricornio tiende más a la vena satírica y observa  la vida con ironía.

El símbolo de Capricornio es la Cabra, a menudo representada como una cabra marina.  Nos parece que este emblema mixto sugiere que Capricornio se adapta tanto a la tierra como al mar, es decir, que son gente de recursos que saben como sobrevivir.  Un símbolo más sutil de Capricornio es el Unicornio, que define los mayores logros y la evolución de esta influencia.  Las personas de este signo tipifican a la cabra de montaña que, dotada de patas fuertes y seguras, se abre camino por sobre los obstáculos, siempre hacia adelante y hacia las alturas.  En suma, el capricorniano es emprendedor.

También es disciplinado y confiable, y aunque nunca aceptaría los riesgos que un ariano puede asumir, es una persona constante y segura en sus actos.

Después de todo, Capricornio es un Signo Cardinal de Tierra, por lo tanto los  nacidos bajo este signo persiguen el éxito material con una resuelta determinación que rara vez demuestran cuando se trata de otros intereses.  Disfrutan planeando estrategias y desean ejercer el mando.  Es posible que esta actitud genere personalidades más bien egoístas.  Ebenezer Scrooge, personaje de “Canción de Navidad” de Charles Dickens, es quizás el mejor ejemplo de la ambición de poseer que tienen los de este signo, aunque se trate de una ficción y probablemente esté muy exagerado.  Enjuto, rígido y mezquino, avaro y pesismista, Scrooge se cierra a todo calor y alegría en su persecución del dinero.  Los efectos invernales de Capricornio  (cae en invierno en el Hemisferio Norte) nunca han sido mejor retratados en una personalidad.  Y sin embargo, hasta Scrooge se ve transformado por el espíritu navideño, lo que recuerda a todo capricorniano que la generosidad es mucho más que un mero  intercambio de objetos.

Si Scrooge era un verdadero tipo capricorniano antes de la Nochebuena, debemos creer también en el lado constructivo de la conducta de Capricornio, ya que al día siguiente al despertarse, Scrooge descubrió, como decía Fausto “que la edad no nos hace infantiles, como dice la gente, sino que nos vuelve auténticos niños aun en nuestra vejez”

Como en todos los capricornianos, había en Scrooge una naturaleza alegre y despreocupada que solo esperaba ser liberada.  No es una simple coincidencia que la Navidad visite a Capricornio el día 25 de diciembre, así como su espíritu visitó a Scrooge.  Cuando están inspirados espiritualmente, los capricorn ianos demuestran una integridad noble y confiable que dignifica su vida personal y las vidas de las personas que los rodean.

(...continuará)

Fuente:
"La Astrología y las Flores de Bach-Los Doce Remedios del Zodíaco"

Peter Damian
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Elsa B. Mirol Colella
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jueves, 11 de mayo de 2017

ASTROLOGIA Y FLORES DE BACH

ASTROLOGIA Y FLORES DE BACH

Los 12 Curadores



Los remedios florales de Bach son un método natural y simple de curar (ó establecer el equilibrio y la armonía) a través de la personalidad, usando las esencias de flores salvajes.

La farmacopea de este método de tratamiento se elabora a partir de 38 remedios florales.   Esta terapia fue descubierta y desarrollada en Inglaterra por Edward Bach, un científico, bacteriólogo y médico que realizó estos descubrimientos entre 1920 y 1930. Sus remedios, elaborados partiendo de plantas salvajes, arbustos ó árboles, tenían como finalidad el alivio de ciertos estados mentales.  No se recetaban para trastornos físicos pero se usaban de acuerdo con el estado de ánimo del paciente.

La teoría se basaba en la idea de que un estado de ánimo no armónico acompaña a todas las enfermedades y una condición mental negativa puede ser, de hecho, la causa de la enfermedad.

Los remedios florales de Bach son definidamente holísticos en su aplicación;  tratan al paciente, no a la  enfermedad.  Son simples, seguros y cuestan muy poco. Se pueden obtener sin receta, no son dañinos ni crean hábito.  Tampoco ofrecen antagonismo alguno con respecto a cualquier otra forma de tratamiento médico y cualquier persona puede usarlos sin riesgos.

Fue el deseo de Edward Bach que cualquier persona pudiese curarse a sí misma mediante las esencias florales. Todo lo que hace falta son unas pocas gotas –previamente  preparadas en un frasco-  que se toman con agua ó se ponen directamente en la boca.

La aplicación más importante de los remedios es su uso preventivo, que induce a las  personas a preocuparse por su propia condición ó bienestar, mental y espiritual, y a buscar y aplicar el remedio, cuando existe un trastorno, en los niveles causales del ser.  Como se tratan, en primer lugar, los niveles causales, los remedios nos permiten controlar la desarmonía en sus orígenes, antes de que se manifiesten como una enfermedad física. Bach tiene algo que decir con respecto a este asunto:

“La acción de estos remedios consiste en elevar nuestras vibraciones y abrir nuestros canales de recepción hacia el Ser Espiritual, para que nuestra naturaleza haga fluir la particular virtud que necesitamos y barra con la causa que provoca el daño en nosotros.  Estos remedios, como la bella música ó cualquier cosa gloriosa y edificante que nos inspire, pueden elevar nuestra verdadera naturaleza y acercarnos más a nuestra alma y, por ese mero acto, traer paz y alivio a nuestros sufrimientos.  No curan por el hecho de atacar a la enfermedad, sino porque hacen fluir en nuestros cuerpos las hermosas vibraciones de nuestra naturaleza más elevada, en presencia de la cual la enfermedad se derrite como la nieve al sol”

No hay verdadera curación a menos que cambie nuestro punto de vista, que se logre la paz de la mente y la felicidad interior”

No creo que Bach haya querido decir que los remedios florales son terapéuticos en el estricto sentido de la “curación” de una enfermedad en particular.  Podemos usarlos para ayudar e inspirar a la mente y el espíritu. La enfermedad no puede prosperar allí donde existe un estado de salud plena.  La verdadera salud, más que la ausencia de enfermedad ó de dolor, es un estado radiante de vibración.  El poder que fluye de la salud, como los rayos del sol, no permite la entrada de la oscuridad ó de la enfermedad.  Los remedios florales elevan tanto al espíritu como a la mente, aumentando el nivel de energía vital dentro de nosotros, y ayudándonos a crear las condiciones de salud verdaderas.

Existen 38 remedios dentro del sistema de curación descubierto por Bach. Originariamente eran solo 12, que Bach descubrió entre 1928 y 1932 y describió en un folleto publicado poco después.

El trabajo de Bach se basaba en su convicción de que la humanidad se compone de 12 tipos ó grupos perfectamente definidos.  Cada individuo pertenece a uno de esos grupos cuyos integrantes comparten signos distintivos y rasgos precisos de carácter, personalidad y temperamento.

Los integrantes de cada grupo pueden reconocerse claramente por su comportamiento, actitud y expresión.  Las características de estos tipos se vuelven particularmente evidentes en cuanto se enferman, observaba Bach.

Más que tratar la enfermedad, Bach trataba la personalidad, el carácter y el temperamento de sus pacientes. Inspirándose en sus observaciones, se dedicó a buscar los cambios de ánimo que sufren los 12 diferentes tipos y descubrió la existencia de 12 estados de ánimo principales:

Miedo
Terror
Tormento mental o preocupación
Indecisión
Indiferencia o aburrimiento
Duda o desaliento
Ansiedad
Debilidad
Falta de confianza en uno mismo
Impaciencia
Entusiasmo excesivo
Orgullo o retraimiento

Estos 12 estados de ánimo corresponden a los 12 curadores que Bach seleccionó como remedios. A su vez, los 12 signos del Zodíaco corresponden a los 12 Curadores, dado que el exponente de cada signo tiene una debilidad que puede ser superada a medida que evoluciona.

Cabe hacer notar que Bach confiaba en su intuición con respecto al proceso de descubrimiento y preparación de las esencias florales.

No realizó experimentos “científicos” sino que actuó en armonía con el orden arquetípico que dicta las leyes de la naturaleza y que gobierna, por cierto, los procesos naturales.  Puedo asegurar que su división de la humanidad en 12 tipos no fue una clasificación arbitraria o casual.  Más bien, es coincidente, en el sentido arquetípico de la palabra, ya que el lector que está familiarizado con la Astrología y el ocultismo advierte la significativa aparición de los números 12 y 7 en todas las clasificaciones de Edward Bach.

Es evidente en su obra la predilección que tenía por estos sistemas numéricos arquetípicos;  los 12 tipos de la humanidad, los 12 remedios florales o curadores, los 12 distintos estados de ánimo.

También resultan notables los 7 encabezamientos bajo los cuales agrupó, más tarde, a todas las esencias.  En su libro o”Heal Thyself”, Bach hizo una  lista de las que creía que eran enfermedades reales y primarias del hombre;  orgullo, crueldad, odio, egocentrismo, ignorancia, inestabilidad y codicia. Otra vez el número 7.

Aun antes de su dedicación exclusiva a los trabajos con las flores, cuando se desempeñaba como bacteriólogo, Bach se hizo conocer por sus “Nosodes”. Eran 7 vacunas –las cuales todavía hoy se emplean- que se administraban por vía oral para combatir la enorme variedad de microorganismos presentes en el intestino.  Él clasificó estas variedades, y les dio nombre a los 7 grupos de bacilos que constituyen los 7 grupos principales.

Creo sinceramente que esos valores numéricos -12 y 7- son sagrados para la Naturaleza, y que le vienen a la mente a Edward Bach como el orden natural que agrupa e ilustra a la vez sus aspiraciones personales y descubrimientos arquetípicos.

Es más, la prueba de que los 12 curadores corresponden a los 12 signos del Zodíaco no se reduce a los números.  A continuación se ofrecen descripciones completas de los 12 tipos florales de personalidad y los cambios de ánimo para los cuales se los receta.  Para cada uno de ellos, he añadido el correspondiente signo astrológico.

Al astrólogo le resultará fácil apreciar cómo cada presentación del remedio-tipo ofrece a su vez, un único y fascinante perfil del signo zodiacal que le corresponde.

La Astrología y las Flores de Bach - Los Doce Remedios del Zodíaco

Peter Damian

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