miércoles, 29 de noviembre de 2017

Plutón, su descubrimiento y la Astrología

Plutón, su descubrimiento y la Astrología




Plutón, al que algunos astrónomos llaman “planetoide” e incluso han llegado a excluir de la categoría que le asignaron en su momento….  continua dando muestras de su presencia, de todas maneras, a través de la manifestación de su energía, que se vincula con el poder y las transformaciones.

Se descubrió en 1930 y, como sucede con todos los planetas que se descubren, su significado astrológico demoró 30 años en serle asignado, es decir recién a partir de 1960.

Se lo considera a partir de sus cualidades, regente de Escorpio y anteriormente a su descubrimiento, el regente de ese signo era Marte.  Aun hoy, algunos consideran una doble regencia, sin embargo esto se relacionaría con el hecho de no llegar a comprender del todo la energía plutoniana. Sea como sea, no es lo correcto a esta altura del S XXI, o en todo caso, sería una “versión poco elevada” de su naturaleza, la manipulación de significados, cuando en realidad Plutón elevado nos invita a profundizar en todo.

Antes de su descubrimiento, las manifestaciones de Plutón existían, pero no eran conscientes.  De la misma manera a ocurrido y seguirá ocurriendo con lo que la consciencia aun “no descubra”….   se expresarán de manera inconsciente.

En el mundo de lo simbólico,  que no es un mundo aparte sino que vivimos sumergidos en él, pero que requiere poder “leerlo”, todo está relacionado con todo. Hechos, personas, circunstancias, contenidos… todo.

Revisemos las circunstancias de su descubrimiento, que son por demás elocuentes acerca de la sincronicidad de todo.

Un astrónomo estadounidense llamado Percival Lovell supuso la existencia de este planeta a través de cálculos físico-matemáticos. Durante 14 años lo buscó, entre 1915 y 1929, año en que falleció. Obtuvo muchas fotos del cielo en la zona donde él creyó que estaría, sin éxito.

Luego de su muerte, un colaborador de él, llamado Clyde Tombaugh decidió continuar investigando sobre este planeta, que obviamente aun no tenía nombre, y le fue concedida esta tarea.  A los 6 meses encontró lo que Lovell había buscado durante 14 años.

Hay dos versiones respecto al nombre que se le dio a este planeta. La primera, puede ser considerada una leyenda y dice así;   como a los descubridores se les permite elegir el nombre,  Tombaugh preguntó a su sobrina, Venetia Burney, una niña, cómo lo llamaría. Y ella dijo “Pluto”,  nombre de un personaje de historieta de un ya conocido Walt Disney.

Resulta que “causalmente” ese era el apodo que  que los griegos daban al dios del mundo de lo invisible, el subterráneo, Hades. Entonces Tombaugh decidió llamarlo “Plutón”, es decir “Pluto” en inglés.  El significado de “Plutón” es algo así como “el rico, el próspero”

Si observamos la relación entre el nombre de su  buscador, Percival Lovell y su descubridor, Clyde Tombaugh, vemos lo  siguiente.  El nombre Percival es equivalente a “Parsifal”, el héroe de la mitología celta, que es un héroe “solar”.  En la mitología griega, Apolo (el Sol), tenía prohibido ingresar al mundo subterráneo de Hades.  Por otra parte el apellido del buscador de Plutón, “Lovell”, nos habla de “Love” es decir, de “amor”.  Y tanto una cosa como la otra, si nos conectamos con las asociaciones y las sincronicidades,  podrían hacernos comprender por qué no fue él quien lo descubrió.  Tanto su nombre como su propia energía, no estaban “alineados” con la energía de Plutón, que no es precisamente ni el amor humano ni un  héroe solar.

En lo concreto y racional se descubrió que los cálculos que había hecho Lovell no eran correctos y por eso nunca iba a llegar a ubicar a este planeta.

¿Y cuál sería la relación con su finalmente, descubridor Tombaugh?  En este apellido sí encontramos una palabra asociada a Plutón: “tomb”, que significa “tumba”.

Y algo más en relación a esta otra versión relativa a la leyenda, donde supuestamente intervino su sobrina Venetia Burney…  su apellido contiene la palabra “burn” que significa “fuego, ó incendio”, sustantivos también relacionados con la energía de Plutón, ya que es común mencionar a Hades, como “el  dios de los infiernos”. Si bien los griegos hablaban de un “mundo subterráneo” regido por Hades, el cristianismo consideró que ese mundo equivalente al reino de Hades, sería el infierno, en el cual hay fuego.

Aun así, el nombre “Plutón” terminó haciéndole honor a su buscador, Percival Lowell!!!  Porque la primera letra es “P”, que corresponde a su nombre, “Percival”, y la segunda es “L”, la primera de su apellido… 

¿Podremos comprender todo esto ya en este S XXI, a 100 años del anticipo de Rudolf Steiner, cuando dijo que la cultura del raciocinio estaba terminando, para unirse con lo aprendido a través del intelecto y la razón, a lo intuitivo, perceptivo y sincrónico?

Por eso el valor inmenso de la Astrología, como así también de otras Ciencias Simbólicas, que están entrañablemente unidas a la naturaleza del Universo, para mostrarnos por dónde es el siguiente paso.

Abrazos planetarios y sincrónicos!


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Elsa B. Mirol Colella
Consultoría Psicológica, Astrológica y Floral
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