domingo, 12 de noviembre de 2017

Aromaterapia y lo Sagrado

Las mujeres de Jesús, María y el Nardo
(Libro "Aromaterapia, despertando a las fragancias curativas", 
Elizabeth  Anne Jones)


Otra mujer que significó mucho para Jesús fue su amiga de la infancia, Marta, la hermana de Lázaro. Ella tuvo el valor de darle, en público, un tratamiento con aceites esenciales al hombre que amaba y que ella consideraba un amigo de la familia. El evento tuvo lugar después de una fiesta en casa de Simón, uno de los ciudadanos más prominentes de Betania. Jesús había escogido la pequeña aldea de Betania como el lugar en el que iba a resucitar a Lázaro de entre los muertos ya que casi todo hombre, mujer y niño que viviera allí creía, al como Jesús enseñara, que era hijo de un Dios amoroso.
Cerca del final de la fiesta, María, acompañada por su hermana Marta, caminó delante de un grupo de mujeres del público. Llevaba un gran jarrón de alabastro que contenía un aceite esencial muy raro y caro, aceite de Nardo (Nardostachys grandiflora). La escena es descripta en la Biblia (Juan 12:3): “Entonces María, tomando una libra del costoso perfume hecho del más puro Nardo, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Así, la casa se llenó con la fragancia del perfume” Todos los presentes estaban sorprendidos por lo que Maria había hecho.
El aceite esencial que María había utilizado provenía del Nardo (a veces llamado “Nardo de la Montaña”) de la familia de las Valerianáceas que se encontraban en las altas montañas (11000-17000 pies) del Himalaya, como Botan y Nepal en India. De acuerdo a Roy Genders, “Jatamansi es una palabra hindú que significa “mechón de pelo”, porque la parte más aromática de la planta es esa parte del tallo justo por encima de la raíz que está cubierta por las fibras de los pecíolos de las hojas secas. Estos filamentos parecidos al pelo, se forman tan cerca uno del otro que tienen la apariencia de un mechón de pelo”
El aceite más buscado por los romanos, el de Nardo, era considerado valioso como perfume para el cabello. Hoy en día es destilado al vapor de los peludos tallos y tiene un fuerte olor que recuerda al Patchouly y a la Valeriana, con un fondo tenue de Almizcle. Un aspecto provechoso del Nardo es que cuanto más tiempo se lo conserva, más potente se vuelve su aroma. En el libro De Materia Médica, el médico griego Dioscórides describe el aceite de Nardo, como un aceite cálido y seco, bueno para el tratamiento de las náuseas, la indigestión y la inflamación. Se sabe que es un buen tranquilizante emocional y también que intensifica los sentimientos de devoción hacia Dios ó un maestro espiritual. Patricia Davis estima que el Nardo ejemplifica el “espíritu de generosidad”
El Nardo de María habría sido mezclado con aceite de oliva ya que la ley judía requería que los aceites sagrados -a menudo utilizados para los sacerdotes para ungir el tabernáculo ó para ser quemados en el altar como Incienso- fueran mezclados con un aceite portador. Cuando María terminó de ungir los pies de Jesús, Judas Iscariote le murmuró a Andrés que María debía ser reprendida por este tipo de derroche, porque el Nardo era muy valioso. Jesús se conmovió por su acto de aromática devoción y puso su mano sobre la cabeza de María, diciéndole a todos los presentes que no debían reprenderla, porque su acción provenía de su corazón. El hizo notar que el ungüento podría haber sido vendido para darles limosna a los pobres, pero que los pobres siempre estarían allí para ser asistidos. De acuerdo con la versión de este incidente en el Libro de Urantia, Jesús anticipó el lugar de María en la historia “…Yo no siempre estaré con ustedes, me voy pronto a mi Padre… en los siglos venideros, dondequiera que se predique este evangelio en el mundo entero, se relatará lo que ha hecho en memoria de ella”
A pesar de que su acto fue extravagante, María amaba a Jesús y quería obsequiarle esta ofrenda mientras estuviera vivo en vez de ofrecérselo en su entierro. A pesar del riesgo de la desaprobación pública, se sintió capaz de actuar. La energía de la planta era como un bálsamo para el dolor de su corazón por el pensamiento de la partida inminente de Jesús. Tenía la sincera aprobación de su hermano Lázaro y de su hermana Marta, ya que ella había ahorrado el dinero durante mucho tiempo para comprar la vasija de aceite de Nardo. Una vez más una mujer recibió valor a través del acto de ofrecer un aceite esencial, en este caso no para sí misma sino para un amigo muy querido.

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Elsa B. Mirol Colella
Consultoría Psicológica, Astrológica y Floral
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